Hemos escuchado seguido a través de redes sociales, o con conocidos, que es importante dejarnos sentir, y sí, las emociones son importantes ya que nos hablan de lo que estamos viviendo y qué tan importante es eso para nosotros, sin embargo, no hay nada tan convincente que tener una emoción intensa, si lo estoy sintiendo debe ser por algo, o la famosa frase “ojo de loca no se equivoca”, no estamos experimentando sólo una emoción, sino una forma de entender el mundo. Las emociones cuando son así de intensas no se presentan como una hipótesis o una posibilidad, sino como una certeza o una verdad absoluta, lo que siento, lo asumo como verdadero, no como posibilidad. 

Sin embargo, esta aparente claridad puede llegar a ser muy engañosa, no porque las emociones son falsas, sino porque no siempre son precisas, si ponemos un ejemplo claro que nos ha pasado a todos, es como cuando creemos que suena nuestro celular, sin embargo, no ha sonado, o cuando nos dicen una palabra y nos confundimos con una palabra que suene parecido, es decir, hacemos una interpretación. Desde el análisis conductual, se entiende esto como el resultado de las historias de aprendizaje en las que ciertas interpretaciones han sido reforzadas en contextos similares (Skinner, 1953). 

Es por ello que desde la Terapia Dialéctica Conductual. se propone una habilidad que llamamos: Verificar los hechos. Esta estrategia no implica negar la emoción ni cuestionar su legitimidad, sino, poder hacer una pausa que permita distinguir entre lo que estamos percibiendo. 

En la vida diaria, un evento neutro puede llegar a percibirse como una amenaza, y es aquí donde funciona realizar la habilidad de Verificar los hechos, por ejemplo, si mi pareja o mi amigo no me responden un mensaje, puede dar lugar a la interpretación de: “no le importo” o “está molesto conmigo”, lo cual a la vez está completamente cargado de emociones, emociones que emergen con mucha fuerza, haciendo sonar la interpretación más real, cláramente no le importo, esto conlleva a que no sólo me sienta enojado o frustrado o triste con el hecho (no me ha respondido el mensaje), sino que comenzaré a vivirlo como un hecho real, volviéndolo más peligroso porque no dará espacio a ver más opciones de por qué no me responde el mensaje. 

El problema por decirlo de alguna manera, no radica en esta cadena de secuencias, sino que rara vez se detiene, hay una metáfora que se usa mucho en terapia y es la siguiente: “un vecino nuevo llega a un edificio, se da cuenta que no tiene martillo, por lo que decide pedírselo a su vecino, toca la puerta, y en lo que el vecino sale, comienza a pensar que el vecino no ha salido a presentarse, que no lo saludó en la mañana que se encontraron en el pasillo, que probablemente piense mal de él, por lo que termina enojándose, y cuando sale el vecino, quien tocó la puerta le dice: quédate con tu tonto martillo”. 

Si lo ponemos de manera más puntual, la interpretación no se somete a revisión. La emoción no se contrasta con la evidencia o experiencias previas y la conducta termina organizándose en función de una “conclusión” que es subjetivamente convincente, pero que no necesariamente corresponde con la realidad. 

Justo verificar los hechos hace que tomemos una pausa y no continuemos este proceso, podemos hacernos preguntas como: ¿qué ocurrió exactamente?, ¿Qué evidencia tengo de que esto es así? o ¿Hay otras explicaciones posibles? Estas preguntas nos permitirán analizar y de esta manera debilitar la fusión entre emoción e interpretación que ya tenemos en la cabeza. Si lo ponemos con otras palabras, esto sería tomar distancia de los eventos privados (nuestros pensamientos y emociones) y responder de manera más flexible a ello, quizá mi pareja no me ha respondido porque está ocupada con trabajo (Hayes et al., 1999). 

Quizá al momento suene más convincente dejarse llevar por la emoción, “no quiero que me vean la cara de tonto”, por lo que me dejo llevar por la emoción y la interpretación inmediata, sin embargo, esto puede dañar la relación que tengo con mi pareja (o familia y amigos). Por lo que es importante mencionar los resultados que podemos tener a largo plazo. Cuando reacciono a mi interpretación sin verificarla, es más probable que dañe mis relaciones como mencionamos anteriormente, mi pareja no me responde, decido marcarle con insistencia para que me responda hasta que por fin lo hace, por lo tanto, descubro donde está y a la vez baja mi ansiedad, sin embargo, mi pareja pensará que soy muy intenso, lo que la puede llevar a alejarse de mí poco a poco. 

La Terapia Dialéctica Conductual o DBT, propone una alternativa a este patrón, en lugar de centrarse como otras terapias en eliminar las emociones mal llamadas negativas, o pelear contra los pensamientos como si tuviéramos control sobre ellos, lo que propone es ampliar el repertorio de conductas del consultante mediante el desarrollo de habilidades que sean más funcionales y menos costosas, reclamarle a mi pareja hasta que me responda es una habilidad que aunque funciona a corto plazo, es muy costosa a largo plazo, porque mi pareja puede dejar de pensar que soy una persona increíble y pensar que soy una persona molesta o difícil. Por otra parte, la habilidad de Verificar los hechos, es una estrategia más difícil, pero más funcional, en lugar de reclamar a mi pareja hasta que me responda, decido hacer verificación de los hechos, recuerdo que es miércoles, es horario laboral, su jefe es muy estricto, por lo que se le complica responderme, y si no tengo las respuestas en este momento, puedo recordar situaciones previas o el trato de mi pareja hacia mí, recordar que mi pareja es distraída, que no usa mucho el celular, que siempre me trata bien cuando estamos juntos. Quizá esto no va a calmar mi incomodidad, pero me ayudará a cuidar mi relación con mi pareja y que ella siga pensando que soy increíble, verificar los hechos permite tener contacto con las contingencias reales del entorno, reduciendo la probabilidad de actuar con base en mis emociones (linehan, 2015). 

Ahora, es importante aclarar que este cambio no implica dejar de sentir incomodidad, quizá alguien que esté leyendo esto puede pensar: “Qué tontería, si no le reclamo a mi pareja me puede ver la cara de tonto”, sin embargo, la idea no es dejar de sentir, sino que estas emociones dejen de ser mandatos y pasen a ser información, “me pongo incómodo que mi pareja no me responda porque es una persona que amo y amo platicar con ella, pero eso no me da el derecho a reclamarle hasta que me responda”. Y mientras no me responda, puedo seguir experimentando ansiedad o enojo, pero a la vez no verme obligado a responder a esta ansiedad o enojo, por lo que me convierto en una persona más flexible, basando mi conducta no sólo en lo que siento, sino en la evidencia y el contexto. 

En resumen, verificar los hechos es una habilidad que se enfoca en recuperar claridad en medio de la intensidad emocional, no buscamos eliminar la incertidumbre, ni garantiza que nada malo vaya a suceder, pero si reduce la probabilidad de actuar desde interpretaciones no cuestionaras, lo que me puede ayudar a cuidar mis relaciones cercanas y que son importantes para mí. Por lo que esta habilidad no sólo resulta útil, sino ampliamente necesaria, porque entre lo que se siente y se hace, puede existir un espacio para verificar los hechos. 

Aprender esta habilidad puede hacer la diferencia entre reaccionar o elegir. 

Referencias: 

Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (1999). Acceptance and commitment therapy: An experiential approach to behavior change. Guilford Press.

Linehan, M. M. (2015). DBT skills training manual (2nd ed.). Guilford Press.

Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior. Macmillan.

Sobre el Autor: 

Alberto RamosMonterrey, Nuevo León, México
8114999907
psic.albertoramos@gmail.com

Es Licenciado en Psicología por la UANL y cuenta con Maestría en Ciencias con orientación en Psicología de la Salud, así como formación de posgrado en Psicoterapia Cognitivo-Conductual y en Terapias Contextuales. Cuenta con formación especializada en Terapia Dialéctico Conductual (DBT) y actualización continua en modelos basados en la evidencia.

Es director del Centro AconteSer, donde se dedica a la práctica clínica, la formación de profesionales y el desarrollo de proyectos académicos en análisis funcional y terapias contextuales.

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