El problema con el castigo y el NO 

Desde que somos niños, una forma sencilla en la que aprendemos es que nos digan NO, de hecho, probablemente sea una de las palabras que más se le dice a un niño que está creciendo, “NO te metas eso a la boca”, “NO corras”, “NO llores”, esto nos va moldeando la idea de que la madurez o el autocontrol (que a la par se glorifican), es prácticamente una lista de prohibiciones o un constante NO. Hemos aprendido a ver nuestra conducta y nuestra curiosidad como algo que debe ser controlado y completamente consciente, que cuando se sale de “control”, es muy probable que esa conducta sea castigada, si decimos un ejemplo básico, se le dice constantemente NO al niño que corre, que el niño comienza a ser muy quieto, y cuando corre, creemos que perdió el control y que algo malo le pasa, si lo traducimos a adultos, si nunca aprendo a poner límites con mis padres,pareja o amigos, el día que los ponga, se me castigará de manera emocional diciéndome: “tú no eres así, ¿qué te pasó?”. 

En psicología y  específicamente desde la Terapia Dialéctica Conductual (DBT por sus siglas en inglés), entendemos que la llamada salud mental, no es la ausencia de conductas “malas”, sino la presencia de conductas efectivas, no hay conductas que sean siempre buenas o siempre malas si nos pegamos al lenguaje coloquial, sino que hay conductas que en ciertas situaciones, son más efectivas que otras. No se trata de dejar de hacer cosas arbitrariamente, sino de buscar hacer conductas que den mejores resultados (Linehan, 2015), si soy amable con las personas, socialmente se podría catalogar como una conducta buena, sin embargo, hay ocasiones en que tengo que ser más firme con las personas, para poder ser más efectivo, y aquí es donde entra la verdadera protagonista de una vida que valga la pena ser vivida: La conducta alternativa. 

El castigo es un callejón sin salida 

Primero tenemos que entender por qué necesitamos alternativas, y podemos entenderlo hablando del castigo, siendo realistas el castigo funciona, sí, pero con muchas limitantes, el castigo funciona en el momento presente, sin embargo, no aporta ninguna nueva conducta, no enseña nada, incluso Skinner habla de ello en Ciencia y conducta humana (Skinner, 1953), donde nos explica con el ejemplo de un niño en la iglesia, que efectos tiene el castigo, el niño está aburrido en la iglesia y comienza a jugar con un carrito, por lo que la mamá decide pellizcar para que preste atención al sermón, pareciese que esto hace que el niño preste atención, pero la realidad está completamente alejada de esto, el niño deja de hacer la conducta inmediatamente, ya que no quiere volver a ser pellizcado, (primer efecto del castigo), la cosa no se queda aquí, el niño sigue desinteresado en lo que está diciendo el sacerdote, y sumado a eso, ahora está molesto con la mamá, probablemente está pensando más en esa molestia que en el discurso del sacerdote (segundo efecto). lo cual va a asociar como algo desagradable, y va a evitar a toda costa seguir yendo a la iglesia en un futuro (tercer efecto). 

El castigo como podemos ver, tiene un fallo enorme, no es creativo ni da alternativas, sólo sabe destruir, no sabe construir (Sidman, 1989), pongamos un ejemplo, Laura decide armarse de valor y decide comentarle a su esposo Luis, que no le gusta que tome cuando salen a un evento social y él va a manejar, y Luis, que tiene pocas habilidades sociales, sólo responde que a ella qué le importa, que es su vida, que él maneja mejor tomado, o incluso que si lo llegan a multar, él tiene dinero para pagar, de esta manera, está castigando la conducta de Laura de animarse a contarle algo que era importante para ella, por lo que Laura dejará de pedirle que no tome cuando maneje, pero también generará emociones aversivas hacia su esposo y por lo tanto, comenzará a evitarlo de alguna manera. 

Cuando sólo castigamos nos volvemos rígidos, y la rigidez es un problema enorme en las dinámicas sociales (Hayes et al., 2012),  cuando ofrecemos conductas alternativas nos podemos cuidar a nosotros mismos y a la vez cuidar la dinámica con las personas que nos importan, sería muy diferente que Luis dijera: “amor, tengo ganas de tomar, qué te parece si… (ofrece alternativas), por esta ocasión tú manejas, o nos vamos en uber, o le pido a uno de mis amigos que nos traiga a casa… En el primer ejemplo Luis sólo está castigando, en el segundo está ofreciendo alternativas y cuidándose al mismo tiempo. 

¿Qué es realmente la conducta alternativa? 

Muchos pueden pensar que es simplemente hacer otra cosa, pero desde DBT es algo mucho más profundo, es buscar una equivalencia funcional. 

Toda conducta, por más destructiva que sea o extraña que parezca, cumple una función, nadie hace nada porque sí, si me aíslo, quizá estoy buscando protegerse (función), si grito a un perro que viene trás de mí, quiero asustarlo (función). El problema no es la necesidad (protegerse), el problema sería que la conducta que hacemos tiene un costo, y necesitamos prestar atención a que ese costo no sea demasiado alto (Koerner, 2012),  si le grito al perro quizá ya no me muerda (no fue un costo alto pero sí un beneficio alto), pero si me quedo en casa para evitar ir a una fiesta, efectivamente nadie podrá juzgarme (me estoy protegiendo, pero a un costo muy alto porque a la vez me privó de conocer más personas, de pasar un momento agradable con personas que quiero, etc).

La conducta alternativa sería encontrar una nueva herramienta que sirva para lo mismo pero que no sea costosa, sería usar el destornillador en lugar de un martillo si precisamente lo que necesito hacer es apretar un tornillo, el martillo no es malo, pero es inefectivo para esa tarea. 

Ampliar el repertorio

Tener más estrategias es igual a tener más posibilidades, tener más posibilidades es igual a tener más libertad, si quiero moverme de mi casa al cine, pero en ese momento no cuento con mi automóvil, ¿Qué posibilidades reales tengo de moverme al cine?, podemos tomar un colectivo, o un Uber, o hacer algo de ejercicio e irme en bicicleta, o si la distancia lo permite, irme caminando, entre más posibilidades tenga, menos limitado estaré si me quedo sin vehículo. 

Y aquí es donde podríamos hacer una comparativa entre el castigo y la conducta alternativa, quiero el carro para llegar al cine (la función es llegar al cine), tengo dos opciones, ser muy crítico conmigo mismo y ofenderme por no tener el carro en este momento, o descargar una aplicación para poder pedir un transporte que me lleve al cine, o incluso, ofrecerle a mi amigo que tiene carro pagarle la entrada del cine para que pase por mí, en todas estas opciones estoy cumpliendo la función anterior, llegar al cine. 

En consulta esto se puede ver de la siguiente manera, estoy pensando en dejar mi trabajo porque no me siento valorada, pero no sé si podré encontrar otro trabajo, si mi finalidad es sentirme valorada, y ya me quedó claro que en este trabajo no lo hacen, la conducta alternativa sería buscar la forma de ser valorada, y aunque suene raro, no necesariamente sería salirme de este trabajo, quizá pueda tomar una certificación y de esta manera ser más valorada, sin embargo, vamos a requerir ser realistas, porque, si a pesar de tener esta certificación, siguen sin valorarme, quizá debería replantearse si seguir en este trabajo (aplica en relaciones amorosas también). 

Conclusión

La conducta alternativa es un puente, nos ayuda a elegir la forma de actuar diferente, el castigo por otra parte sólo nos desconecta, si hoy quise hablarle a mi compañera de clase que me parece linda, pero el miedo me domina y no lo hago, tengo dos opciones, castigarme o generar conductas alternativas, me castigo diciendo que soy muy tonto o muy aburrido y que debo ser más interesante, la conducta alternativa es buscar una forma diferente de acercarme a ella, si al principio es dificil hablarle en el salón de clase, quizá primero pueda agregarla a redes sociales. 

La efectividad es la meta, la conducta alternativa tiene que ser efectiva, sino no cuenta como conducta alternativa, quiero decirle a mi amigo que estoy molesto porque no me felicitó en mi cumpleaños, castigar es hacerlo sentir mal, o dejar de hablarle, y aunque en primer instancia parezca efectivo, la mayoría de las veces no lo es, sólo me alejará de esa amistad, si mi meta es mantener la amistad pero hacerle saber que estoy herido, necesito buscar conductas alternativas a simplemente bloquearlo de instagram. 

En pocas palabras: 

  • El castigo suprime, la conducta alternativa construye
  • Toda conducta tiene un sentido, antes de castigarla, nos puede ayudar tratar de entenderla 
  • La libertad es tener opciones, ser habilidosos 
  • La conexión conmigo mismo y los demás es el premio por usar conductas alternativas. 

Referencias: 

Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change. Guilford Press.

Koerner, K. (2012). Doing Dialectical Behavior Therapy: A Practical Guide. Guilford Press.

Linehan, M. M. (2015). DBT Skills Training Manual. Guilford Publications.

Sidman, M. (1989). Coercion and its fallout. Authors Cooperative.

Skinner, B. F. (1953). Science and Human Behavior. Simon and Schuster.

Sobre el Autor: 

Alberto RamosMonterrey, Nuevo León, México
8114999907
psic.albertoramos@gmail.com

Es Licenciado en Psicología por la UANL y cuenta con Maestría en Ciencias con orientación en Psicología de la Salud, así como formación de posgrado en Psicoterapia Cognitivo-Conductual y en Terapias Contextuales. Cuenta con formación especializada en Terapia Dialéctico Conductual (DBT) y actualización continua en modelos basados en la evidencia.

Es director del Centro AconteSer, donde se dedica a la práctica clínica, la formación de profesionales y el desarrollo de proyectos académicos en análisis funcional y terapias contextuales.

Posted in

Leave a comment